Thursday, November 12, 2009

Martha Beatriz Roque se debate entre la vida y la muerte

Photos

Por JUAN O. TAMAYO

La disidente cubana Marta Beatriz Roque está muy enferma y ha recibido los últimos sacramentos tras complicaciones de una huelga de hambre, de sólo líquidos, según reportó el jueves otro disidente.
"Un médico que la visitó esta mañana dijo que pudiera no durar el día'', dijo Vladimiro Roca, que junto con Marta Beatriz y otros seis disidentes, empezó la huelga de hambre en su casa de La Habana el martes. Un disidente más joven está en una huelga de hambre total, añadió.
Marta Beatriz, que es diabética y ha tenido dos infartos, fue liberada de la prisión en 2004 debido a su estado de salud. Había sido condenada a 20 años de cárcel tras su arresto durante la llamada "primavera negra'' del 2003.

Articulo completo

Fotos de los esbirros que golpearon a Yoani

Varios de los esbirros de Castro que golpearon a Yoani junto a otros blogueros. Me parece verlos desfilar por la television de Miami contando miserias.

Fotos cortesia de Penultimos Diias
Foto del agente castrista Rodney, uno
de los responsable de la golpiza a Yoani.

Poco a poco se van identificando a algunos de los agentes de la Seguridad del Estado que participaron en el operativo-golpiza contra los bloggers independientes el pasado viernes.El jefecillo, el que más hablaba por teléfono y el que solicitó órdenes cuando los bloggers se negaron a montar al carrro es uno que se hace llamar “Rodney”. Fue el interrogador de Ciro Díaz el día de la golpiza en el “Protestódromo” y el mismo que sacó a Yoani Sánchez del Hotel Nacional cuando estuvo a punto de cruzarse con la presidenta argentina, Cristina Kirchner. Por desgracia para “Rodney”, otra persona, enterada de su verdadera identidad, también lo ha reconocido: su apellido real es Mejías y su padre vive en 12 y Malecón. ¿Sabrá ese padre que su hijo se dedica a dar órdenes de golpear mujeres? Ya vemos.
Nuestro Hombre en La Habana

De la pagina Penultimo Dias


Estos dos agentes se encargan de la vigilancia a Yoani



La vida cotidiana en el crimen comunista



El escritor Vesko Branev narra en 'El hombre vigilado' sus vivencias en la Bulgaria socialista. Víctima y cómplice del régimen, el autor describe cómo el Partido transformó las conciencias

Tzvetan Todorov y Vesko Branev, que sufrieron la presión del partido único, apuntan que aún se desconoce el daño que causó el totalitarismo en Bulgaria. - ALBERT GEA LÍDIA PENELO - BARCELONA - 11/11/2009 07:30


A sus 77 años, Vesko Branev aún busca el significado de la palabra comunismo. Nacido en una familia burguesa de Sofía, Branev se convirtió en un reaccionario camuflado. Su sueño era ser cineasta pero mientras estudiaba en el Berlín previo al Muro, fue detenido por la Policía de la RDA. Lo acusaron de intentar huir. Fue encarcelado y devuelto a Bulgaria, dónde vivió hasta finales de los ochenta. Tuvo que fingir respetar los dictámenes del partido único que gobernó su país durante más de cuatro décadas. Los ojos de la vigilancia de la Seguridad del Estado le limitó el campo de acción.
Gracias a la desclasificación de la documentación del periodo comunista, Branev accedió al dossier que la Policía búlgara redactó entre 1958 y el 1974. La lectura de ese informe desencadenó la escritura de El hombre vigilado (Galaxia Gutenberg / Círculo de lectores), un libro en el que vuelca todas las vivencias de ese periodo y explica cómo el régimen totalitario transformó las conciencias de todos sus compatriotas.
"Durante la larga noche totalitaria, no todos los gatos son pardos"
La vigilancia a la que sometieron a Branev no es un caso aislado. Cuenta el historiador Marc Gil que los aparatos de seguridad de la Europa del Este, además de realizar las tareas propias de los servicios secretos, se encargaban de seguir las actividades políticas de todos los ciudadanos. "Bajo las ordenes del Partido Comunista, los servicios de seguridad eran considerados como la espada y el escudo del Partido, eran los defensores del orden establecido y los ejecutores de su voluntad", añade este profesor de Historia Contemporánea de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Vesko Branev explica que sin la ayuda del ensayista Tzvetan Todorov la redacción del libro hubiera sido mucho más difícil. Todorov, francés nacido en Bulgaria en 1939, fue el destinatario de los fragmentos que Branev se atrevía a escribir, y cuando recibió el manuscrito, no dudó en prologarlo. En opinión de Todorov, El hombre vigilado tiene dos características que lo distinguen de otros volúmenes que también recogen testimonios del totalitarismo. La primera es que Branev no cuenta situaciones extremas, sino que recuerda la vida cotidiana de la gente ordinaria. "No hay crímenes espectaculares, pero sí la destrucción del interior del hombre", apunta Todorov, antes de detallar la segunda cualidad que singulariza este libro.
"El autor resiste la tentación de lanzar la culpa a los otros y atribuye en todo momento un lazo de humanidad a sus delatores y dirigentes políticos. Durante la larga noche totalitaria, no todos los gatos son pardos y Vesko siempre ha sido un hombre digno y decente sin ser un superhéroe", argumentaTodorov, autor de El miedo a los bárbaros, mientras mira con afecto respetuoso a Branev.
"El régimen intentó destruir un pueblo a base de desmoralizarlo"
La lidia de Branev con la culpa aparece hasta la última página del libro. "Tras escribir estas páginas me he quitado un gran peso de los hombros. Escribirlo me ha facilitado entender la actualidad y me ha revelado que los crímenes cometidos eran más graves de lo que creía. Bajo aquel totalitarismo todos entramos en el gran crimen comunista. Crearon un mundo en el que todo el mundo era culpable. El régimen intentó destruir un pueblo a base de desmoralizarlo", afirma.
Confesar las culpas
A Vesko Branev le interesaba mostrar la pérdida de la libertad individual que impuso el partido único a través de su experiencia. "Escribiendo el libro también he descubierto mi propia personalidad, porque ser sincero es muy complicado. Mi hijo me decía que la verdad nunca es demasiado, pero el proceso de buscar en profundidad dentro de uno mismo y confesar las culpas es difícil y doloroso", cuenta con la mirada perdida.
"Actualmente, en Bulgaria mi libro no se lee. No quieren escuchar"
Las páginas en las que el autor se enfrenta a su propia culpa quizás son las más conmovedoras por la sinceridad que acumulan. El autor se desnuda y, por extensión, destapa a todos los que cómo él fueron cómplices de un sistema totalitario que consiguió mutilarles el pensamiento.
El poeta favorito del padre de Vesko Branev era Whitman y no Maiakovski, como correspondía a un buen comunista. El autor cuenta con tristeza que su padre murió desengañado pocos meses después de la caída del Muro de Berlín, hace 20 años. "A la gente de izquierdas no le gusta escuchar argumentaciones que provengan de otros lados ideológicos. Es un aspecto interesante e inexplicable de las personas de izquierdas. En la actualidad, mi libro no se lee en Bulgaria. No quieren escuchar. Un buen ejemplo es mi padre. Le pregunté si en los años treinta se dio cuenta de lo que sucedía en Moscú. Me contestó que lo leyó en los periódicos, pero como eran de derechas no lo creyó", detalla con una amargura mal disimulada. "Acordarse de un amigo que terminó suicidándose y que cuando hablaban de política le decía: ¡Oye, no destruyas mi fe en la idea comunista!", termina por desenmascarar la impotencia que siente el autor.
Todorov tiene un fantasma
Durante la entrevista, Todorov no interrumpe en ninguna ocasión a Branev, ni siquiera para ofrecer un contrapunto. Se limita a escuchar y asentir tímidamente. "En Branev veo a mi doble, es mi fantasma, que me recuerda lo que yo habría sido si hubiera permanecido en el país. Es como la historia que narra Henry James en El rincón feliz, la de un hombre que estuvo fuera de su país durante 35 años y cuando vuelve conoce a un fantasma. Ese fantasma es su doble", descubre el escritor y pensador, que en su último libro apela a disfrutar de las obras literarias en sí mismas y arrinconar las teorías que las alejan de los lectores.
"Los servicios de seguridad eran como la espada y el escudo del Partido"
Una carcajada sale de la boca de Branev cuando oye que su amigo le llama fantasma desde hace 50 años. Todorov le responde con una sonrisa y añade que "el sentido del humor se refuerza bajo la adversidad. Bajo el totalitarismo nos reíamos mucho, contábamos muchos chistes que nos ayudaban a sobrevivir". Tras una breve pausa se atreve a contar uno: "Recuerdo el de una señora que entra en una tienda. Pregunta si queda carne y el carnicero le responde que no tiene pescado. Sé que este chiste no es muy bueno, pero es que el gracioso es Vesko".
Los dos escritores Vesko Branev y Tzvetan Todorov rehúyen el debate sobre la memoria y el olvido. Aunque Branev matiza que los recuerdos dolorosos deben compartirse con los que han sufrido situaciones similares. "Propongo crear una página web llamada Arrepentimiento, para que los búlgaros que arrastren una culpa puedan compartirla. Así podrán descargar sus almas", apunta. Dice que a pesar de ser un hombre vigilado, ahora puede dormir tranquilo.
Branev da testimonio de más de 40 años de dictadura
1944. El ejército rojo“Tras la entrada del Ejército Rojo en Bulgaria, en 1944, por supuesto sin haber encontrado la menor resistencia, y después que se formara un nuevo gobierno de tendencia antialemana, mi padre nos confesó que era miembro del Partido Comunista desde 1918, que había escrito y publicado poemas revolucionarios y que, antes de que yo naciera, había estado en la cárcel, condenado por actividades políticas clandestinas”.
1948. Año negro en Bulgaria“Estamos a finales de los años cuarenta, años de procesos políticos, de campos, de condenas a residencia vigilada, de privación del derecho a ejercer una profesión, de expulsión de la Universidad. [...] En un tiempo récord el miedo se apoderó de todos. [...] Se han prohibido todos los periódicos no comunistas. El último vínculo, por débil que hubiera sido, con la cultura europea queda interrumpido”.
1957. Aversión por la URSS“Ya en esos momentos siento aversión por la Unión Soviética, sobre todo tras lo acontecido en Hungría en 1956. ¿Por qué acepto hablar en público sobre la Revolución de octubre? Debido a mis frecuentes contactos con la cultura y la vida política de Berlín Oeste, me he forjado un nuevo punto de vista muy sesgado, sobre la vida en Europa del Este. Para mí, es una caricatura, un sucedáneo de sociedad, una imitación de la vida, un despreciable carnaval”.
1958. Desde la cárcel“En mi caso no podía dictaminarse la culpabilidad ni amparándose en el tratado internacional, firmado también por la Unión Soviética, ni siquiera recurriendo a un texto legal totalitario. Berlín era una sola ciudad, sin frontera interna, y todo el mundo podía establecerse donde quisiera, de modo que yo no había pasado a otro estado. [...] Salí de la cárcel y volví a entrar en la ausencia de libertad”.
1960. La vigilancia no cesa“A principios de 1960 la Seguridad del Estado volvió a fijarse en mí, y eso en un momento en que el expediente del ‘Despreocupado’ estaba cerrado. En esta ocasión la iniciativa procedía de la segunda dirección (la de contraespionaje)”.
1968. Checoslovaquia invadida“Lo más doloroso para nosotros fue que, junto con Polonia, Hungría y la RDA, según las cláusulas del Pacto de Varsovia –es decir, de Moscú–, varias unidades del Ejército búlgaro habían participado en este acto criminal comparable al asesinato de un recién nacido”.
1969. Sin intimidad“Durante el primer registro secreto, los ‘hombres de la sombra’ localizaron mi diario íntimo y fotografiaron todas las páginas. Para la Seguridad del Estado, ese diario pasaba a ser la prueba irrefutable de que yo era hostil al régimen. Merece la pena detenerme brevemente en el tema . El contenido de mi diario no tenía el menor interés. No relataba ni acontecimientos interesantes ni aventuras emocionantes. Me limitaba a anotar reflexiones sobre mí mismo, páginas llenas de ingenuidad y de impotencia”.
1982. La vida cambia“En 1982 festivales de Londres y de San Francisco seleccionaron ‘Hotel Central’, y en 1983 recibí el Premio a la Dirección del Festival de Cine Búlgaro de Varna. En todos ellos terminé con ovaciones. En conjunto había cumplido mis sueños de juventud, y en esos momentos la realidad totalitaria me sonreía y me tendía amablemente la mano. Me había hecho un lugar en el círculo de directores capaces de hacer películas interesantes”.
1989. Cae el telón de acero“Stefan Vlaskov tenía todas las razones para alegrarse cuando, en el otoño de 1989, se derrumbó el Muro de Berlín. Tanto su familia como él había sufrido enormemente el poder del partido único. Pero el deshonroso recuerdo de sus contactos con los ‘hombres de la sombra’ arruinó su alegría y la convirtió en un pesado sentimiento de culpabilidad.A diferencia de tantos otros, no temía que su pasado de agente saliera a la luz. Todo lo contrario. Ese secreto le hacía sufrir y necesitaba hacerlo público para liberarse de él, de modo que publicó su confesión en la antigua

Del blog de Yoani: Final de partida y a Puertas cerradas

Final de partida

Estamos en medio del festival de teatro y eso ayuda a escapar de la aburrida programación televisiva y las limitadas opciones recreativas –casi todas en pesos convertibles- de la noche habanera. Guiados por el drama y la comedia, intentamos disipar los problemas cotidianos, las desazones y las dudas que este guión del absurdo en que vivimos nos genera. Pero en esas salas en penumbras no siempre se logra la evasión, sino que pueden encontrarse las claves para volver sobre nuestra realidad y reinterpretarla.
El sábado se exhibió en el pequeño local del teatro Argos –calle Ayestarán esquina a 20 de mayo- la obra de Samuel Beckett “Final de partida”. Fuimos temprano para alcanzar espacio en las rústicas gradas de madera. Créanme que estar casi dos horas sin apoyar la espalda y sobre una dura tabla sólo se puede resistir si se trata de una magnífica puesta en escena. Pues bien, la de antenoche era del tipo que hace olvidar los calambres y el dolor en la cervical. Y no porque moviera al divertimento o a la risa, sino por generarnos esa angustia que nos mantiene en vilo, esa desazón humana que nos hace reparar en todo lo que nos falta.
Un anciano ciego y agonizante mantiene una relación de maltrato y sumisión con su sirviente, al que encierra en la rutina y el chantaje. Sobre una silla de ruedas, el caprichoso convaleciente quiere controlar todo lo que ocurre y utiliza los ojos de su súbdito para estar al tanto. Una enfermiza gratitud y la incapacidad de imaginar otras circunstancias de vida, hacen que Clov esté atado a su amo Hamm y que posponga el día de alcanzar su independencia. Desde una sucia ventana se ve el mar, señal de todo lo vedado que existe afuera, de todo lo que nos está prohibido experimentar.
Caminamos luego hasta la casa, traspasados por el desasosiego que nos dejó la puesta en escena. Fueron demasiado fuertes las paredes pintadas de negro, los gritos del déspota reclamando atención y asomarnos –con tanta crudeza y familiaridad- a “la naturaleza incalificable de las relaciones de poder, su misterio y su ritual de culpas, chantajes, imposiciones, perdones, manipulaciones…”*.
* Palabras de Carlos Celdrán, director de Argos Teatro, en el catálogo de la obra “Final de partida”, interpretada por Pancho García, Waldo Franco, José Luís Hidalgo, Verónica Díaz.
Noviembre 1st, 2009 Categoría: Generación Y 3 comentarios Imprimir

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A puertas cerradas

No sé por dónde comenzar a contar lo ocurrido en el debate de ayer, sobre Internet, organizado por la revista Temas. Sin dudas, la peluca rubia que me encasqueté me permitió colarme por la controlada entrada del centro cultural Fresa y Chocolate. Eso y los zapatos altos, los labios pintados, las argollas brillantes y un bolso enorme de color hiriente, hicieron que me trasmutará en un ser bastante diferente. Algunos amigos llegaron a decirme que me veía mejor así, con la falda apretada y corta, el contoneo sensual y las gafas de armadura cuadrada. Lo siento por ellos, el personaje que interpreté duró poco tiempo y hoy he vuelto a mi despeinada y aburrida apariencia.
A Claudia, Reinaldo, Eugenio, Ciro y otros bloggers no les permitieron la entrada. “La institución se reserva el derecho de admisión” y mis colegas del ciberespacio mostraron la impertinencia de quienes ya han sido excluidos de otros lugares, pero no quieren retirarse abochornados y en silencio. Adentro, yo lograba atrapar una silla a un costado del panel de los expositores. Algunos ojos diestros en mi enclenque fisonomía ya me habían detectado y una cámara me filmaba con la insistencia de quien prepara un expediente.
Un joven escritor pidió la palabra y lamentó que tantos hubieran sido impedidos de entrar; después vino alguien y mencionó términos como “enemigo”, “peligro”, “defendernos”. Cuando finalmente fui llamada, aproveché para preguntar qué relación había entre las limitaciones con el ancho de banda y las tantas webs censuradas para el público cubano. Aplausos cuando concluí. Juro que no cabildeé ninguno de ellos. Después llegó una profesora universitaria que cuestionó el por qué yo había recibido el premio Ortega y Gasset de periodismo. Todavía no he logrado encontrar la relación entre mi pregunta y su análisis, pero los caminos de la difamación son así de torcidos. Al terminar, varios se me acercaron para abrazarme, una mujer apenas con el roce de una mano me dijo “felicidades”. El fresco de una noche de octubre me esperaba afuera.
Si a todos los que no dejaron acceder hubieran logrado participar, aquello habría sido realmente un espacio de polémica sobre la red. Lo que ocurrió me pareció mustio y maniatado. Sólo uno de los conferencistas mencionó conceptos como Web 2.0, redes sociales y Wikipedia. El resto era la vacuna anticipada contra la perversa web, las repetidas justificaciones de por qué los cubanos no podemos acceder masivamente a ella. Tomé mi móvil y twitteé con premura “creo que lo mejor es organizar otro debate sobre Internet, sin los lastres de la censura y la exclusión”. Hoy en la mañana, con las ojeras de haber dormido apenas tres horas, estaba entregando manuales técnicos en la segunda sesión de nuestra Academia Blogger.
Algunas de las imágenes de este video me las hicieron

Wednesday, November 11, 2009

Leyendo El Nuevo Herald: Juan Tamayo neutraliza la informacion

En el articulo Estados Unidos condena agresion a bloguera cubana, Juan Tamayo recurre a la falta de integralidad, una practica muy comun en ese periodico: omitir «aquello que resalta lo verdaderamente significativo de una noticia». No es posible explicar como alguien que es un excelente reportero e investigador pueda ser tan descuidado al reportar una noticia que ya habia circulado en la Internet, destacar una parte y obviar otra es inconcebible, al menos que se busque un proposito especifico. Juan Tamayo ha escrito un sinnumero de articulos relacionados al embargo, Este ultimo recientemente retoma su interes en el tema del embargo, en el cual es un perito. Tal ve esto explica de alguna manera su interes o desinteres al reportar "integralmente" la noticia.

Tamayo resalta las citas de los Senadores que "tradicionalmente" apoyan el embargo. Comienza con Bob Menendez, quien es cubanoamericano, sigue con Lemieux y Nelson, ambos del estado de la Florida; incluso cuando cita parcialmente a Lemieux y traduce la palabra "appease" por "aplacar", distendiendose del termino de apaciguamiento, que en politica es mas exacto, pero aun asi Tamayo omite algo fundamental en las declaraciones de Lemieux: "This is yet another unfortunate reminder that appeasing the Castro regime will not work. We must continue standing with Cuban heroes like Yoani Sanchez and Oscar Elias Biscet and not with their oppressors," . Tambien se abstiene de citar las declaraciones de tres Senadores democratas y simplemente dice: "Los demócratas Frank Lautenberg, de Nueva Jersey; Ted Kaufman, de Delaware, y Kirsten Gillibrand, de Nueva York, también condenaron la agresión.

?Que dijeron esos senadores democratas que poco llamo la atencion de Tamayo?

Veamos:

El Senador Kaufman dijo: "If Cuba is ever to improve its standing with the community of nations, it must protect human rights for all people, including political dissidents, members of the press, and bloggers. I hope the Cuban government realizes that this act violates freedom of expression, and it is critical that the perpetrators of this crime are punished and justice is served,"

La Senadora Kirsten Gillibrand dijo: "The anti-freedom message sent by the Cuban government with last month's denial of Ms. Sanchez' exit request has been multiplied with the vicious physical attack on this internationally respected blogger. Last month, I wrote to the Cuban Interests Section to ask the Cuban Government to allow Ms. Sanchez to come to the United States to accept Columbia University's Maria Moors Cabot Prize, which is awarded for outstanding reporting on Latin America and the Caribbean. Now, more than ever, I call on the Cuban Government to treat its journalists with respect,"

Y el Senador Lautenberg dijo: "Freedom of speech is a basic human right that Cuba must respect if it wants a future relationship with the United States. Government-sponsored violence and intimidation cannot be tolerated and we have an obligation to speak out against these actions by the Cuban Government,"

Tamayo no menciona al Senador Grassley, quien es parte de los "siete" Senadores que el enumera, quien dijo: "The best judge of political freedom is for dissenting points of view to be freely expressed. Senseless acts like this make it difficult to believe that the Castro regime is willing to allow political and economic freedom for its people. It's time the Castro brothers allow the people of this rich nation to enjoy the civil rights and liberties that billions across the world already have,"

Pero no se le olvida terminar el articulo citando al congresista Lincoln Diaz Balart.

Tamayo utiliza declaraciones del Departamento de Estado y de organizaciones que favorecen el levantamiento del embargo como Human Raight Watch y la Fundacion de los Derechos Humanos, ambas con sede en Nueva York y aunque deploran el acto violento del regimen de Castro contra la bloguera Yoani Sanchez, deja de tener trascendencia, ya que estas organizaciones de "derechos humanos" haga lo que haga el regimen siguen demandando el levantamiento del embargo y lo mismo se puede decir del presidente Obama, pero el hecho de aguar las declaraciones de senadores norteamericanos influyentes, aunque sean de la Florida que claramente exponen una oposicion a dichas medidas y omitir otras, dandole prioridad a nuestros legisladores en Washington es una forma de neutralizar el contenido.
Compare este articulo Senators Strongly Condemn Attack on Yoani con el de Juan Tamayo.

Monday, November 9, 2009

El Cubano segun Andy Bergen

Nota: Para algunos cubanos que se dedican solamente a lanzar sus dardos envenenados contra nuestra comunidad llenos de envidia y odio; en cada frase, en cada parrafo, en cada expresion, esta reflexion ....... DEL ESTADOUNIDENSE ANDY BERGEN SOBRE UN PROYECTO GENETICO LLAMADO "LOS CUBANOS".....DISFRUTENLA.

Cortesia de Enrique Padron


El primer pecado del cubano fue su aprecio desmedido por el standard de vida y el progreso.. El segundo pecado fue que antes de 1959 su moneda nacional valía más que el dólar. El tercer pecado fue hacerle la música al mundo. Pero el peor pecado de los cubanos fue levantar una ciudad de lo que fuera un terreno pantanoso en Florida para convertirla en el puerto estadounidense hacia las Américas y un punto obligado del turismo mundial. Quien le niegue este pecado a los industriosos cubanos, está divagando o es un acomplejado. Entonces, los cubanos son malos, regulares o simplemente muy buenos? Jesucristo dio una pauta para la conducta humana cuando dijo: "Por sus obras los conoceréis". Así que ya tienen en Miami una regla para medir a los cubanos. Yo no soy de ascendencia cubana.. Tampoco creo que los cubanos lo sean, pues los verdaderos cubanos fueron los Taínos, los Siboneyes y Guanajatabeyes que poblaban la hermosa isla, pero fueron exterminados por quienes luego dieron origen al nuevo pueblo cubano. Creo que la expresión "cubano" viene siendo como un título de nobleza. No se puede decir siquiera que cubano sea una raza... En el pueblo cubano hay de todo: blancos europeos, negros, mulatos y hasta asiáticos. A mi entender, el cubano no es más que un proyecto genético bien concebido en un lugar llamado Cuba. Creo realmente que el cubano es distinto a todos los demás latinoamericanos. Tal vez sea su posición geográfica o su herencia euro-africana la que los hace tan especiales. Los cubanos hablan alto, gesticulan con las manos, son prepotentes y se rien de todo el mundo, pero también de ellos mismos y de sus desgracias. De su dolor sacan arte y de su alegría hacen verdaderas zarzuelas. El cubano no suele ser racista, pero sí es clasista."Lo bueno que tiene Miami, es que aquí todas las aguas cogen su nivel", me dijo una vez un amigo cubano refiriéndose a las castas sociales, supuestamente eliminadas en Cuba para que la chusma se mezcle con las capas altas y educadas. Sin embargo, el cubano liberó al negro mucho antes de que los negros estadounidenses fueran libres. En Cuba nunca se les llamó afrocubanos sino, simplemente, cubanos... El negro de Cuba es tan cubano como el blanco o el mestizo. No ob stante, los cubanos, en especial los de Miami, son uno de los pueblos más vilipendeados en el mundo.. Creo sinceramente que hay mucha envidia en esas críticas. Molesta mucho su éxito extraordinario, sus cinco congresistas en el Congreso de EE..UU, su enorme poder económico, su influecia política, su afán de trabajo y progreso, la imposición de su idioma y sus costumbres, y mucho más. El cubano por su ingenio y laboriosidad nunca podra escapar a su destino.Siempre tendrá a su lado al hermano Cain al amigo Cain a todas esas razas y etnias que no soportan el éxi to de los demás y quieren aplastar a los triunfadores. Yo vivía en Miami en los 60s, cuando los cubanos empezaron a llegar en grandes cantidades. No tenían nada, sólo un gran orgullo y el inmenso dolor de haber tenido que dejar a su bella isla detrás. Pronto me di cuenta de que esta gente no había llegado a Estados Unidos en busca de un plato de comida. Venían con alma de colonizadores, en busca de progreso y libertad de ideas y expresión; y conquistaron estas tierras, para luego levantar a la gran urbe cosmopolita que es el Miami de hoy. ¿Qué habría sido de la isla de Cuba si a su pueblo no le hubieran truncado la creatividad y el espíritu empresarial? Probablemente sería la verdadera "perla de las Antillas", envidia de América Latina y de muchos pueblos más.. Los cubanos son comparables con la comunidad judía e italiana en Estados Unidos, que se levantaron triunfantes después de años de vicisitudes. ¿Qué sería de Miami si algún día se marchan los cubanos? Ningún otro pueblo lograría imprimirle tanto sabor y alegría a la ciudad de Miami. Por eso me gusta tanto la letra de la canción de la cantante cubana Marisela Verena....Nosotros los cubanos y el resto de la humanidad........ ..... Andy Bergen. (Un orgulloso estadounidense que admira a los Cubanos

Sunday, November 8, 2009

Reliquias del comunismo, atracción de turistas

Las muescas del pasado sobreviven en Rusia pero casi se han evaporado en el resto de repúblicas que estaban bajo el poder de los soviets. Sólo los turistas, cámara en mano, las buscan con interés

MARÍA SANTÍN
Publicado Lunes , 09-11-09 a las 01 : 49

ABC

Cuenta Milan Kundera en «El libro de la risa y el olvido» cómo Clementis, líder comunista checo, le dejó su sombrero a su superior, Klement Gottwald el día en que éste último proclamó, en Praga, el nacimiento de la bohemia comunista. Era 1948 y la foto de ambos se hizo famosa. Años más tarde a Clementis le acusaron de traidor. En el partido optaron por borrar su rastro y le eliminaron de aquella mítica fotografía. Desde entonces, Gottwald aparece solo, pero ¡ojo!, con el gorro de Clementis en la cabeza.
La historia se repite con otros nombres. También Stalin trató de borrar a Trotski… Y ahora son las ex repúblicas soviéticas las que quieren eliminar la huella de la URSS. La fiebre por aniquilar el pasado soviético comenzó al caer el muro de Berlín. Este hecho marcó el ocaso de una etapa: el fin de la Guerra Fría, de la Europa dividida, la agonía de un régimen que aún herido de muerte sobrevivió dos años más, ya que la Unión Soviética como tal no dejó de existir hasta 1991. Hasta un mítico 25 de diciembre cuando Mijail Gorbachov, entonces secretario general del Partido Comunista dimitió y la bandera roja con la hoz y el martillo desapareció del Kremlin en la Plaza Roja de Moscú. Han pasado veinte años, el mapa de Europa se ha transformado y situar esos estados que lograron su independencia tras caer el muro es tarea de sobresaliente. Más fácil es agruparlos bajo el término «repúblicas ex soviéticas», pero ese apodo no sienta bien. «No queremos que el nombre de nuestro país se asocie con esa etapa de su pasado», comenta Raimundas, lituano y ejemplo de lo poco orgullosos que están en esta pequeña república báltica de haber pertenecido a la URSS. Al pasear por las calles de Vilnius, su capital, pocos detalles recuerdan los años pasados. Ni una escultura, ninguna hoz y el martillo esculpida en la fachada de los edificios. Nada.
El caso de Lituania no es excepcional. El escritor polaco Ryszard Kapuscinski recuerda en «El Imperio» cómo a mediados de 1991, en Ucrania, (meses antes de la independencia) apenas quedaban en las calles de Kiev esculturas del líder de la revolución bolchevique. Curioso si tenemos en cuenta que durante los años del dominio soviético se calculaba que podría haber, sólo en Ucrania, unos ¡cinco mil monumentos dedicados a Lenin!. Era la ley. Su imagen debía estar presente en fábricas, escuelas, hospitales, cuarteles, puertos, estaciones, universidades, parques… La misma consigna era válida en la URSS y en Europa del Este.
Hoy, sólo los turistas preguntan por estos detalles. Y sólo en Rusia los guías muestran esas reliquias con cierto orgullo. Por ejemplo, al bajar al metro de Moscú, una gran obra construida durante el gobierno de Stalin donde todavía son visibles no sólo imágenes de Lenin. En muchas estaciones siguen presentes las doctrinas y opulencias de aquel sistema.
¿Por qué no dejan en paz a Lenin?
Más confusa es la visita a la plaza Roja de Moscú y al mausoleo donde aún yace el cuerpo momificado del primer presidente soviético. Entrar es gratis. Y según la temporada, las colas eternas. Se puede contratar un guía extraoficial que se salta la espera, eso sí, tras pagar 15 euros, costumbre típica en Rusia donde todo se agiliza a cambio de dinero. «Es una de las herencias del viejo sistema», comenta Igor, 50 años, guía turístico, antes militar, uno de esos miles de moscovitas confundidos y desencantados de vivir en un país donde, asegura, «nunca nadie ha conseguido nada». No entiende por qué la gente hace cola para ver a Lenin, no comprende por qué no le dejan reposar en paz. Es uno de los muchos rusos que aún confía en la ideología de la Revolución, que cree en el sueño de Lenin y que no soporta que pasen ante él turistas poco respetuosos, con chanclas y chicle y charlando mientras miran de qué color es la corbata de su camarada.
Con guía o sin él, agentes de la policía rusa, con pocos modales, obligan a dejar en una consigna todo lo que el visitante lleve encima: bolso, cámaras, móviles... El camino hacia el mausoleo pasa ante las tumbas de otros presidentes como Stalin, Breznev, Andropov, Chernienko... hasta llegar a Lenin, quien reposa cual muñeco en una urna de cristal. Al contemplarlo, choca pensar que murió ¡en enero de 1924! Cuentan que en aquella jornada los termómetros marcaban ¡cuarenta grados bajo cero!. A pesar del frío gélido una multitud salió a la calle. Había hogueras en todo Moscú y la marcha fúnebre sonaba por doquier, acompañada de explosiones de dinamita. Otro de esos días históricos para la historia de Rusia y del mundo.
Durante los años del dominio soviético se calculaba que podría haber, sólo en Ucrania, unos ¡cinco mil monumentos dedicados a Lenin! Hoy apenas queda nada
Para profundizar en los orígenes de la Revolución lo mejor es viajar a San Petersburgo, antes Leningrado, donde el crucero Aurora sigue anclado en el río Neva. Se conserva tal cual estaba cuando Lenin hizo aquel disparo histórico que anunció el ataque Palacio de Invierno. Fue el principio del fin de los Romanov, el desenlace de la Rusia de los zares, el inicio de un nuevo poder en el Kremlin. Mientras estos días Berlín celebra la «Fiesta de la Libertad» en San Petersburgo un grupo de nostálgicos se ha concentrado un año más ante el Aurora para recordar que un día como el de ayer, es decir, un 7 de noviembre de 1917 (25 de octubre por el calendario juliano vigente entonces en Rusia) la revolución bolchevique se hizo realidad, hace 92 años. Fechas cercanas pero celebraciones contrarias.
Las muescas del pasado sobreviven en Rusia pero casi se han evaporado en el resto de repúblicas que estaban bajo el poder de los soviets. Volvemos a Lituania, donde la memoria histórica hace hincapié en lo malo. Por ejemplo, en el museo de las Víctimas de Genocidio. Ocupa las instalaciones de la que fue sede de la policía soviética, la KGB y todo sigue igual: las celdas, los gélidos y húmedos pasillos, las cámaras de tortura, los despachos... Durante la visita se advierte que la URSS ocupó Lituania el 15 junio de 1940. A partir de entonces se prohibieron los partidos, las asociaciones y todo lo relacionado con la independencia. Durante el primer año hubo más de once mil arrestos y familias enteras fueron deportadas a Siberia.
Camino de Siberia
Hay otro lugar en Lituania donde el tiempo se ha dormido. Es el parque Grutas, un museo extraño pegado a la frontera con Bielorusia, donde se esconden reliquias soviéticas: bustos de líderes, periódicos, documentos y hasta el vagón de un tren oxidado donde viajaban los deportados a Siberia. Casi todos quienes se acercan a visitar esta insólita exposición son occidentales. A los locales, no les hace gracia.
Lo mismo ocurre en la prisión de Patarei, en Tallín, capital de Estonia. Digno escenario de una película de terror donde también todo se conserva intacto. Funcionó como cárcel entre 1912 y 2002 y si sus desconchadas paredes hablasen contarían que en los años del terror de Stalin, gran parte de los presos que se pudrían en aquellas celdas mugrientas eran gentes de la calle, delatada por sus propios vecinos y cuyo crimen era ser «enemigos del pueblo». Eran los años de los informes, de la policía secreta, de los espías en los que todo el mundo estaba obligado a servir con absoluta lealtad al partido. Las detenciones, los interrogatorios y las torturas se repetían cada día. Por eso las ventanas de algunas celdas están tapiadas, al igual que los sótanos de la sede de la KGB en Tallín. Aquellas paredes de ladrillo evitaban que los gritos de los detenidos se oyesen desde la calle.
Mientras lituanos, estonios, ucranianos, polacos, rumanos, búlgaros… trabajan duro para borrar su memoria histórica hay otros destinos como Berlín donde no se esconde. Sí, han pasado veinte años desde la caída del muro y la capital alemana es una referencia de la modernidad llena de edificios vanguardistas firmados por grandes arquitectos. Pero aún son numerosos los detalles que recuerdan aquellos veintiocho años de separación.
En Berlín todo cabe en la maleta del viajero ávido de trofeos. Pero no todos los vecinos están a favor de que su ciudad se haya convertido en un parque temático del pasado
La avenida Unter der Linden está llena de puestos donde venden trozos de muro, gorras militares, matrículas originales de viejos coches trabant, pegatinas e imanes con las siglas DDR… Hay exposiciones conmemorativas frente a los lugares míticos en la historia de la RDA, un museo dedicado exclusivamente a la vida en aquellos años (el DDR museum)... y cada vez son más quienes se acercan hasta East Side Gallery donde se conserva el trozo de muro más largo de Berlín.
Todo cabe en la maleta del viajero ávido de trofeos. Pero no todos los berlineses están a favor de que la ciudad se haya convertido en un parque temático del pasado, no sólo en la parte oriental. En Berlín occidental reinaba otro fantasma, el del Tercer Reich. Ambos eslabones de la historia del siglo XX se han visto obligados convivir en Berlín y a compartir los flashes de los visitantes que pasan del museo de Checkpoint Charlie, paso fronterizo que separaba el sector soviético del americano, a fotografiar la exposición titulada «topografía de terror» sita en el edificio de oficinas de la Gestapo y de las SS, y compuesta por paneles donde se narran algunas de las barbaridades de los nazis.
Y de ahí, al monumento memorial del Holocausto, casi tres mil bloques de hormigón dispuestos a modo de tumbas construido sobre el búnker de Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi. La polémica en su momento fue intensa. ¿Debía sellarse el búnker o abrirse al público? ¿Deberían los checos haber borrado el gorro de Clementis? ¿Deberían derrumbar los barrios de edificios de viviendas grises que evidencian el pasado de toda Europa del este? ¿Es posible enterrar al genio de la historia?