Monday, June 3, 2013

15 MINUTOS DE VENGANZA


   
 

                                          por Esteban Fernández

 

Quizás esta sea la historia de mi única victoria pírrica contra las huestes castristas en mi pueblo. Todas las demás las ganaron ellos. Nunca lo conocí hasta 1959 y si lo vi antes no lo recuerdo. Estoy seguro que durante toda su vida anterior debe haber sido un bandido, pero la recién estrenada dictadura tuvo la capacidad de sacarle la maldad oculta a lo peor de la población cubana.




Sí, me refiero al más detestable de todos, al que le decían en Güines “El Negro Camión”, quien -como es natural- no había combatido al gobierno de Batista pero ya para junio del 59 comenzó en una carrera vertiginosa para lograr conseguir méritos revolucionarios.



¿A qué se dedicaba “Camión”? Bueno, que yo supiera no tenía ningún cargo oficial, ni siquiera era miembro del G2 local. Sin embargo, entraba al Ayuntamiento y a la Jefatura de la Policía con ínfulas de ser un desharrapado personaje. Se dedicó exclusivamente a abusar y a repartir golpes indiscriminadamente.



Alrededor de él tenía una turba de tres o cuatro marginales. Todos habían sido limpiabotas en el parque. A estos si los conocía, en el pasado los trataba bien, y hasta conseguía, a veces, que me les dieran “un pañazo” gratis a mis zapatos. Sin embargo, resultaron ser unos envidiosos y unos esbirros de poca monta. Fueron los iniciadores, hace exactamente 54 años, de los Equipos de Respuesta Rápida.



Yo los evitaba a como diera lugar, si los veía por aquí  me iba para allá, una vez me los encontré de sopetón y me llamaron “blanquito bitongo”, pero no les respondí nada y me escabullí lo mejor que pude. Pero poco a poco ya no había forma de huirles, si íbamos al Liceo o al Casino Español allí llegaban ellos, hasta se apostaban frente al Instituto.


Una tarde no tuve escape y dirigidos por un joven al que le decían “Tatica” descendiente de una familia comunista de toda la vida (los “Loritos” y “Crucitos”) me golpearon torpemente. Evité por varias horas ir a mi casa  para que mis padres no me vieran en estas condiciones. Estuve en el hogar de mi amigo "Pupi" donde su mamá me curó lo mejor que pudo.


Una semana más tarde me enteré que a un amigo mío llamado Pedrito Daruna le habían hecho algo parecido. Y se me ocurrió la idea descabellada de virar la tortilla y caerles a patadas a ellos.


Ni idea tenía de cómo hacerlo porque esta gentuza contaba con el respaldo de la policía y hasta de los novatos cuerpos represivos. Mis íntimos amigos todos tenían ya presentados sus papeles para salir del país y en una reyerta callejera corrían el peligro de quedarse allí para siempre. Quizás encarcelados.



Alguien me había dicho que en el Central Providencia había un joven llamado Gilberto Salgado que era “Teniente del M.R.R.” cosa la cual no me constaba. Pero me fui para allá y le pregunté que debía hacer para quitarme de encima a esta gentuza.


Gilberto, desconfiado, me dijo: “Regresa el viernes y volvemos a hablar del tema, momentáneamente no tengo ni la menor idea de lo que me planteas”. Supongo que durante esos dos días se dedicó a averiguar quien diablos era yo.


 Parece que tuvo buenas referencias porque al volver a su casa inmediatamente me dio una orden: “Vamos a ir todos los días a las siete de la noche al Parque Central, me dijeron que ellos siempre llegan a esa hora más o menos, vamos a esperar el momento en que no haya ningún chivato alrededor, yo tengo cuatro amigos que me van a acompañar, tu buscas otros cuatro más y somos diez, les vamos a partir la gandinga”...


Efectivamente, le dimos una mano de patadas por el trasero a “Camión” y a sus corifeos  de padre y muy señor mío. Corrí despavorido hacia el Residencial Mayabeque, me encerré en mi cuarto durante tres días, mirando por la persiana, y esperando que llegaran los carros del G2 para llevarme preso. Nunca lo hicieron. A pesar de que no les conté nada a mis padres de este incidente ellos lucían aterrorizados ante mi actitud  preocupada.



A la semana regresé al parque. Un amigo mayor llamado Nivaldo “El Capi” Pino, que conocía la historia, se me encaró y me dijo: “¡Vas a matar del corazón al viejo Esteban, sólo te quedan unos días para salir de Cuba, vete para la casa y no salgas más!”...



Nunca volví a ver a Camión, me cuenta mi amigo Jesús Hernández que terminó preso por sus fechorías y supongo que en cualquier momento llegue a Miami en un intercambio cultural o como disidente en un "periplo" por diferente naciones y reciba premios y llaves de distintas ciudades...



Mientras tanto, yo disfruto al pensar que aunque sea por 15 minutos tuve el chance de vengarme de cinco hijos de perras castristas. Y en la actualidad sólo aspiro a que los cubanos buenos tengan simplemente 15 días para poder vengarse de sus opresores.




amenaza Comunista a los Estados Unidos a travez del Caribe.

1452 COMMUNIST THREAT TO U.S. THROUGH THE CARIBBEAN
would prepare and train students to take some scholarships when
offered by other universities. This is a DGI objective.
Mr. Sourwine. What else did Abreu do and say ?
Mr. Castro. I don't know many of the details of his trip but I re-
member he met in Brussels with a leading Communist named Jacques
Grippa.
Mr. Sourwine. Mr. Castro, you are aware that in January of 1968,
the Cultural Congress of Havana took place in Cuba. What was the
part plaved by the Cuban Embassy in Paris with regard to the clear-
ance of the participants ?
Mr. Castro. A few months before the Cultural Congress, Carlos
Franqui, former editor of the newspaper Revolucion, which is no
longer in existence, went to Paris with the mission of making a study
and a selection of the individuals and cities that would be invited to
the Congress.
Mr. Sourwine. How long did Franqui work on these selections?
Mr. Castro. Franqui stayed in Paris for a few weeks and then trav-
eled to other countries working on the careful selection of the guests of
the Congress.
Mr. Sourwine. Did any other member of the Embassy staff work on
these selections ?
Mr. Castro. Yes; in addition to the secretaries who were kept busy
day and night, Ambassador Castellanos and Councilor Hernandez
were very busy and because of the tasks assigned to them by the Minis-
try, both of them were the only ones familiar with the intellectual
scene and knew which were the best prospects, and their opinions on
the matter carried some weight. For instance, if either of the two, while
reviewing the selections by Franqui, found that an intellectual had not
maintained a good position with regard to the latest international
political events, both would discuss it with Franqui in order to reach
a definite agreement as to whether or not the person was to be invited
after their own observation or additional notations on the card.
Mr. Sourwine. Were their selections finally approved by Havana?
Mr. Castro. No; because when they had practically finished com-
piling the list, word was received from Havana that two emissaries
of the party were arriving in Paris to review the invitations.
Mr. Sourwine. Do you happen to know who these two individuals
were ?
Mr. Castro. Yes; LisandroOtero Gonzalez and Maj. Jorge Ser-
guera Rivera.
Mr. Sourwine. What was the reason for the dispatch of Serguera
and Otero to Paris ?
Mr. Castro. Because Castro's police regime does not trust even its
best men. It did not trust Celia Sanchez' close collaborator or Che's
best friend. And thus it sent Serguera and Otero with precise instruc-
tions on supervising the operations regarding the invitations made bv
Franqui and even canceling those they determined were not good.
This was an encounter between wolves, between the cadres of a revo-
lution which claims that men are no longer wolves to other men and
that they are all brothers toiling for the collective good of a revolu-
tion that has never allowed for the law of Saturn to rule. In other
words, to devour its own children.
Mr. Sourwine. In other words, the Communist regime of Cuba has
to use super policemen to check on their policemen ?

LEA EL DOCUMENTO

Monday, April 29, 2013

Denuncian a Maduro de ser un agente de Cuba, fotos, video y audio


Denuncian a Maduro de ser un agente de Cuba, fotos, video y audio

maduro cuba1Ricardo Guanipa D’Erizans.- En Venezuela se sabe poco o nada de la historia de Nicolás Maduro, lo único que se conoce, es que trabajó en el Metro de Caracas. Foto: Maduro y un grupo de jóvenes de izquierda de varios países de Latinoamérica, fueron ideologizados desde  1986  en la  ”formación en filosofía marxista.
maduro cuba2No obstante, los periodistas Iván Ballesteros y quien suscribe está nota, denunciaron el martes  en el programa” Plomo Parejo” que transmite Radio Caracas Radio 750am en Venezuela,  dieron a conocer el testimonio del ex agente de inteligencia cubana alias Hernando,  quien asegura que Maduro es un agente de la inteligencia de la isla. Foto: Maduro en unos de los campos de trabajo en Cuba donde recibió formación comunista,  mientras Silva,  quien dio a conocer las fotos, actualmente  es director ejecutivo de la Asociación de Cooperativas y Empresas Solidarias del Huila en Colombia.
maduro cuba3El cubano explicó en una entrevista  que Maduro vivió en Cuba desde la década de 1980, mucho antes que Chavez comenzará con sus aventuras revolucionarias. Foto: Maduro en Varadero (primero de la izquierda)  junto jóvenes latinoamericanos que recibicieron instrucción de la inteligencia cubana.
Por esa razón, hemos encontrado evidencias irrefutables para demostrar que el actual presidente encargado de Venezuela, Nicolás Maduro Moros,  vivió en la isla y fue ideologizado por los comunistas cubanos, tal como lo asegura el ex agente Hernando.
madurocuba4Pero ya no es una sola fuente quien confirma la denuncia de Basteros y este redactor,  un segundo agente de inteligencia  cubana,  ratifica los hechos, en este caso, Israel Silva Guarnizo, quien asegura que cursó estudios con Nicolás Maduro Moros, entre 1986 y 1987 en la “Escuela de Formación Política” en La Habana, Cuba, ha dado a conocer estas fotografías que han sido enviadas a la redacción del periódico El Horizonte. Foto: Maduro en La Habana con jóvenes comunistas.
 Nota del redactor: Las fotos fueron publicadas por el Diario del Huila el pasado 13 de marzo.
 ENTREVISTA DEL AGENTE HERNANDO

Monday, April 22, 2013

De espía de Fidel Castro a enemigo de Cuba


 Internacional / Dictadura castrista

De espía de Fidel Castro a enemigo de Cuba

  • Pedro Aníbal Riera trabajó para el Gobierno cubano hasta principios de los noventa en los servicios secretos hasta que cayó en desgracia. Entonces, el régimen lo encarceló. Tras 19 años en el centro de la diana del castrismo, logró salir de la isla

Pedro Riera, el primero por la izquierda, en México (1988) junto con Richard Santos (en el centro), jefe de la estación de la CIA en dicho país
Pedro Riera, el primero por la izquierda, en México (1988) junto con Richard Santos (en el centro), jefe de la estación de la CIA en dicho país
La fría y lluviosa Oviedo puede ser una ciudad extraña para un caribeño, pero es la ciudad en la que el cubano Pedro Aníbal Riera Escalante decidió establecerse con su esposa tras salir de La Habana a finales de 2011. Riera llegó a España cuando los Castro decidieron abrir el puño de hierro que durante 19 años le oprimió por ser un disidente con mucha y valiosa información en su haber. Durante ese tiempo, el ex agente de la Dirección de Intelgiencia Pedro Riera fue un incordio muy activo, dentro y fuera de la cárcel, para el régimen de La Habana. Fue perseguido y hostigado sin descanso por el régimen. "Con toda esa presión insoportable, que desquicia la mente de cualquiera, he tenido que vivir los últimos veinte años en Cuba", confiesa Riera, que alcanzó el grado de mayor de la Dirección de Inteligencia.
Mucho antes de eso, Riera Escalante brilló como un hábil espía de los servicios secretos cubanos en la lucha contra la CIA. En los años ochenta y principios de los noventa, ejecutó operaciones contra la embajada norteamericana en México, donde trabajó con una fachada legal como cónsul, reclutando y formando a agentes doble y coordinando el trabajo con la KGB. Su trabajo le valió medallas al mérito, fue ascendido a mayor y redactó un par de manuales de referencia dentro del espionaje cubano.
Le reclutaron para luchar en alguna de las guerrillas latinoamericanas que apoyaba Cuba en plena Guerra Fría al terminara el bachillerato, con 18 años. El Gobierno buscaba talento y fidelidad. Él proporcionaba esas dos cosas y un apellido notorio. Su tío Aníbal Escalante despuntó como figura de primer orden en el Partido Comunista cubano en los años sesenta, aunque acabaría siendo purgado por el aparato, un final muy parecido al de su sobrino. Pero en aquella época, el joven Riera tenía toda la confianza del régimen. En lugar de hacer la guerra en el campo de batalla –para ello le habían preparado-, fue destinado al departamento de Contrainteligencia exterior. Su primera misión se desarrolló en Chile haciendo informes para Fidel Castro sobre las acciones de la CIA para derrocar al presidente Salvador Allende.
Tras el golpe de Pinochet fue asignado a la Inteligencia cubana en México. Riera tuteló al ex espía norteamericano Philip Agee, quien tras desertar como agente de la CIA suministró valiosa información a Cuba sobre la estructura de la célebre agencia norteamericana. Agee se haría famoso como autor de un libro en el que desnudaba las prácticas de los servicios secretos de EE UU. A Riera le tocó pulir ese libro, "Diario de la Compañía", poniendo nombres y descifrando operaciones secretas.
Adiestrar a los topos
A partir de ese momento, Riera dejó los despachos y comenzó a trabajar en tareas operativas como cerebro y director de una red formada por una veintena de agentes dobles en España, Japón, Mozambique, Guyana, Perú, Brasil, Bolivia Uruguay y México. Riera adiestraba a los "topos". Les preparaba para burlar la prueba del polígrafo, también les diseñaba la personalidad y la línea de conducta que tenían que seguir. Gracias al trabajo de esos topos, La Habana supo del intento de EEUU por vincular a Cuba con el narcotráfico durante los años ochenta. Riera sostiene que "el 80% de la información que recibía la CIA de nuestros agentes dobles entre 1977 y 1987 era información preparada por la Inteligencia cubana, información fragmentada, parcial y manipulada".
Madrid siempre ha sido una plaza fuerte para la Inteligencia cubana. En los años setenta, "era un terreno muy fértil para el desarrollo de operaciones, tanto para penetrar al Gobierno, a partidos políticos y servicios de seguridad, como para el trabajo contra la CIA y el control de la emigración y organizaciones anticastristas en España", dice Riera.
En 1977, Cuba pone a la vista de la CIA al agente doble cubano Redento Morejón, que operaba en Madrid como representante comercial de artistas cubanos. La CIA pica el anzuelo y recluta a Morejón como informante a cambio de 1.000 dólares mensuales. Éste pasó a los americanos información inofensiva para Cuba. Lo valioso de este agente doble es la información relativa al agente de la CIA en España Allan G. Morris, a quien se le hará llegar una propuesta para trabajar como topo para los cubanos.
Una destacada agente doble fue Ana Belén Montes, analista principal sobre temas de Cuba para la DIA norteamericana (Defense Intelligence Agency). Nacida en Alemania Oriental, Montes estuvo 16 años trabajando como agente a favor de La Habana a la vez que elaboraba informes "blandos" para EE UU como infiltrada en la DIA. "Sus informes tenían como objetivo final que la Administración de EE UU cambiara su política hacia La Habana, una tesis encaminada a sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo internacional". Tras el 11-S, Ana Belén Montes fue descubierta y ahora cumple condena de 25 años en una prisión de EEUU.
Golpes contra la CIA
En aquellos años Riera fue encadenando grandes golpes en la guerra por la información con EE UU. Gracias a un trabajo de infiltración, logró que toda la correspondencia que llegaba a la embajada norteamericana en México fuera revisada por la Inteligencia de Cuba durante dos meses. Los informantes que reclutó Riera aquellos años pertenecían al mundo de la política, del periodismo y de la empresa de México. Algunos de ellos ocupan hoy día puestos de responsabilidad en la administración.
Cuando terminó su misión en México en 1991, Riera volvió a Cuba y se le ocurrió plantear cambios en la ley migratoria para igualar los derechos de los cubanos de dentro y de fuera de la isla. Cayó en desgracia y en 1993 lo expulsaron de la Dirección de Inteligencia sin pensión. A partir de entonces entró en la lista de personas non gratas para el régimen. Riera pidió el permiso de salida y se lo negaron hasta que en 1999 logró escapar a Méxicopor el aeropuerto de La Habana destino a Cancún con un pasaporte falso, previo soborno a varios funcionarios cubanos. "Solamente dos ex oficiales de la Inteligencia cubana lograron escapar con otra identidad por el aeropuerto", afirma Riera.
En Ciudad de México contactó con sus antiguos enemigos de la CIA para pedir asilo político en EEUU. Durante cinco meses estuvo bajo protección de los norteamericanos, hasta que finalmente le negaron el asilo. No se fiaban de él. "Temían que pudiera ser un agente doble", dice. A su vez, Cuba sospechaba que el desertor Riera pudiera suministrar a los americanos la abundante información clasificada que llevaba consigo, entre ella las actividades de un agente infiltrado en la DIA que bien podría ser Ana Belén Montes.
La traición de México
Riera reclamó asilo político al Gobierno de México, pero fue traicionado. Al salir de una reunión en una cafetería con un alto funcionario de los servicios secretos, fue asaltado por seis agentes de la Seguridad de México, introducido en una furgoneta y trasladado en cuestión de horas a Cuba. Durante 126 días se lo tragó la tierra. México y EE UU lo habían abandonado y Cuba se disponía a castigarlo tras un juicio militar. Riera se había convertido en un juguete roto del castrismo. Sorprendentemente, no fue acusado de espionaje sino de cohecho y salida ilegal del país. Le cayeron cinco años de prisión, pero al tercero salió en libertad condicional. Su caso, aireado en la prensa mexicana, salpicó al Gobierno del PRI de Ernesto Zedillo, que por entonces se disponía a abandonar el cargo tras la victoria de Vicente Fox.
Riera no se rindió. Puso en marcha el altavoz para denunciar la falta de democracia en la isla y aprendió a convivir con la amenaza soterrada del régimen de juzgarlo nuevamente, esta vez sí, de espionaje, lo que en Cuba lleva aparejado la posibilidad de una pena de muerte. Y volvemos de nuevo a diciembre de 2011. Pedro y Daisy, su esposa, se instalan en Oviedo. Paradojas de la vida, él, que durante casi veinte años fue rehén de los hermanos Castro, es ahora víctima de la crisis económica española y de las dificultades que encuentra para salir adelante en una ciudad que le ha acogido con los brazos abiertos pero que no le ha ofrecido perspectivas laborales. Riera trata de empezar una vida nueva, pero antes quiere cerrar algo que empezó hace muchos años. Es un libro en el que cuenta sus 25 años contra de la CIA. En esas páginas están los desvelos de un hombre al que la maquinaria totalitaria de un Estado de la que un día fue pieza clave no ha logrado doblegar.